Recientemente nos hemos enterado de que el ministerio de medioambiente ha rechazado el proyecto de autovía Toledo-Ciudad Real-Córdoba porque atraviesa zonas de una riqueza medioambiental muy alta.
Todas las normas constitucionales avanzadas, todas las disposiciones internacionales al respecto, dictaminan el derecho al progreso y el deber de cuidar el medioambiente para legarlo en buenas condiciones a las generaciones futuras. Pero... ¿se puede compaginar progreso y medioambiente?
Las regiones mas desarrolladas del mundo, han destruido gran parte de su naturaleza y también el de otras tantas regiones pobres para conseguir el nivel de vida del que disfrutan.
La ciencia ha puesto sobre la mesa el peligro que para la humanidad conlleva esta destrucción. Las regiones desarrolladas exigen ahora a las menos desarrolladas y que aún poseen un patrimonio natural importante, que lo conserven. Pero ¿a cambio de qué?.
Pretendemos , p.e., que para que la selva amazónica siga existiendo, sus pobladores continúen cazando monos con cervatana y haciendo fuego con dos piedras. Lo único que se consigue es que esa gente una vez conocida la civilización acudan a ella y sus periferias, pasando a ser de hombres primitivos, respetuosos con la naturaleza, a indigentes sociales potencialmente peligrosos.
Si queremos que la naturaleza que queda, se salve, debemos aportar abundantes recursos financieros a esas zonas para que el nivel de vida de sus habitantes alcance el nuestro y también llevarles la educación para que ese respeto por la naturaleza que tanto propugnamos desde el desarrollo pueda ser una realidad.
Mas cerca de casa. Estos días, se hizo, al gobierno central, por parte de un partido nacionalista de una región del este de la península, una pregunta para conocer porqué el gobierno no estaba cumpliendo con el compromiso de dar a conocer las balanzas fiscales de aportación a las arcas generales de cada una de las regiones. El gobierno en su contestación explicó que se había convocado a un grupo de expertos para que elaborara un criterio para la determinación de dichas balanzas fiscales y que aún no había consenso. No lo sé, pero me gustaría pensar que esa falta de consenso estriba en la defensa que alguno de los expertos esté haciendo para que se tenga en consideración a la hora de balancear, no sólo la aportación industrial de las regiones mas ricas, sino también la destrucción medioambiental que estas industrias producen y que se estime como riqueza aportada la falta de desarrolo de regiones mas pobres a la que se les exigen la no destrucción y la conservación de grandes espacios naturales en beneficio de todos.
Todas las normas constitucionales avanzadas, todas las disposiciones internacionales al respecto, dictaminan el derecho al progreso y el deber de cuidar el medioambiente para legarlo en buenas condiciones a las generaciones futuras. Pero... ¿se puede compaginar progreso y medioambiente?
Las regiones mas desarrolladas del mundo, han destruido gran parte de su naturaleza y también el de otras tantas regiones pobres para conseguir el nivel de vida del que disfrutan.
La ciencia ha puesto sobre la mesa el peligro que para la humanidad conlleva esta destrucción. Las regiones desarrolladas exigen ahora a las menos desarrolladas y que aún poseen un patrimonio natural importante, que lo conserven. Pero ¿a cambio de qué?.
Pretendemos , p.e., que para que la selva amazónica siga existiendo, sus pobladores continúen cazando monos con cervatana y haciendo fuego con dos piedras. Lo único que se consigue es que esa gente una vez conocida la civilización acudan a ella y sus periferias, pasando a ser de hombres primitivos, respetuosos con la naturaleza, a indigentes sociales potencialmente peligrosos.
Si queremos que la naturaleza que queda, se salve, debemos aportar abundantes recursos financieros a esas zonas para que el nivel de vida de sus habitantes alcance el nuestro y también llevarles la educación para que ese respeto por la naturaleza que tanto propugnamos desde el desarrollo pueda ser una realidad.
Mas cerca de casa. Estos días, se hizo, al gobierno central, por parte de un partido nacionalista de una región del este de la península, una pregunta para conocer porqué el gobierno no estaba cumpliendo con el compromiso de dar a conocer las balanzas fiscales de aportación a las arcas generales de cada una de las regiones. El gobierno en su contestación explicó que se había convocado a un grupo de expertos para que elaborara un criterio para la determinación de dichas balanzas fiscales y que aún no había consenso. No lo sé, pero me gustaría pensar que esa falta de consenso estriba en la defensa que alguno de los expertos esté haciendo para que se tenga en consideración a la hora de balancear, no sólo la aportación industrial de las regiones mas ricas, sino también la destrucción medioambiental que estas industrias producen y que se estime como riqueza aportada la falta de desarrolo de regiones mas pobres a la que se les exigen la no destrucción y la conservación de grandes espacios naturales en beneficio de todos.
Y ahora volvamos a la autovía.
Parece que ser que llevar dicha autovía por la N420 de toda la vida, no es medioambientalmente viable. Se barajan alternativas , como pasarla por Almadén.
Seamos realistas, ¿ir desde Ciudad Real a Córdoba por Almadén?. 100 kms mas en un recorrido de doscientos cincuenta. Eso es como decir, ir de Ciudad Real a Roma por Santiago.
Estamos en la misma tesitura que con la autovía Badajoz-Levante. Al final en contra de lo que parecía mas lógico, es decir, seguir la N430 por Piedrabuena- Luciana, van a hacerla dando un rodeo también por Almadén, de mas de 150 km, habiendo alternativas medioambientalmente mas viables y económicamente mas baratas, como es llevarla por Saceruela-Abenojar-Corral. con lo que al menos así, hubiera quedado equidistante de muchas mas zonas deprimidas y al mismo tiempo no alargaría casi nada el kilometraje de los vehículos que realizaran esa ruta.
Concluyendo. Desde mi punto de vista, creo que sí son compatibles progreso y mediambiente, pero también creo que están moralmente autorizadas las regiones afectadas a exigir del ejecutivo central el establecimiento de contraprestaciones económicas importantes a cambio de la exigencia del mantenimiento de la riqueza medioambiental para que llegue en otros términos (ya que no puede ser en infraestructuras), el disfrute de la calidad de vida y pleno desarrollo a todos y cada uno de sus habitantes como lo tienen cualquier otra región del estado, sin que por ello tengan que soportar miradas por encima del hombro por parte de ninguna otra.
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