domingo, 27 de mayo de 2007

Las elecciones locales y autonómicas de ayer

Independientemente de los resultados de la jornada electoral de ayer, hay un dato para la reflexión. Cuatro de cada diez personas no han votado. Es probable que no más de, entre un uno y un cinco por ciento de los potencialmente votantes, estén realmente imposibilitados de votar. Es decir no mas de media persona de cada diez. ¿Dónde están las otras tres personas y media?. Hay un alto porcentaje de la población que se inhibe de su derecho al voto. Derecho que por otra parte ha costado a muchos pueblos grandes revoluciones y encarnizadas luchas sociales. ¿En verdad se hace lo necesario para que los ciudadanos aprecien y participen de éste derecho? pero... y una vez dicho esto, ¿tienen estos ciudadanos que se abstienen, derecho a quejarse, a exigir nada a los que nos gobiernan? Evidentemente ¡no¡. ¡No tienen derecho¡. Podrían votar en blanco. Para mí, esa es una manera de decir a los políticos lo que se piensa de ellos, discutible sí, pero válida. Sin embargo, la abstención.... la abstención, es decir que te da lo mismo gobierne quién gobierne. Traumático. Probablemente muchos de los abstemios si se les pregunta dirán "no me gusta ningún político". Pues y por qué no se presentan ellos, porque alguien tendrá que gobernar, que digo yo.

La democracia parlamentaria es, sin duda alguna, la mejor de todas las formas de gobierno que hoy por hoy existen. Es aparentemente frágil, pero aquellas sociedades que la han adoptado como forma política, han prosperado, no sólo económica sino también socialmente (aunque a veces les ha costado llegar a avances sociales significativos). Son las sociedades mas estables y generalmente, mas cultas (esto último en términos cuantitativos). En muchas partes del mundo carecen de democracia y desearían poder disfrutarla para poder salir la miseria económica y la indigencia social.

En cambio, entre nosotros, aún sigue habiendo quien no la aprecia. Se parece al caso del padre que reprende al hijo que está rechazando la comida, diciéndole: "como no has pasado hambre...".

No les deseo hambre de democracia a los que se abstienen, sin embargo, sí me gustaría que se den cuenta de porqué se debe apreciar este "BIEN", para que den al voto, el extraordinario valor que realmente tiene.

No hay comentarios: